Trabajaron como animales, fin de semana y las esquinas hedionda a celos, la leva de mineros rondaban como perros, se arrastraban como larva en una disco, seis de la mañana y el espíritu un vacío inmenso, vomitaban en la playa, caminaban por la calle, y tropezaban en las cunetas reventando su nariz en el cemento, atragantados de sangre, domingo del medio día, fin de semana en el puerto.